Saturday, 23 June 2012

Prometheus, 2012




Director: Ridley Scott

Es una cinta que ha despertado mi interés y la he visto dos veces en el cine, pero me ha decepcionado por su carácter evangélico y católico apostólico. ¿Qué hace una tripulación futurista un veinticinco de diciembre en un planeta claramente colocado en el espacio como una trampa vengativa? Los humanos se comportan como María y José esperando la llegada del Anticristo, haciendo pagar a la humanidad el crimen de haber matado al Ingeniero que una civilización más avanzada y probablemente generadora de nuestra estirpe mandó a la Tierra hace dos mil años. ¡Qué historia más barata! Todo está lleno de simbología de la edad media (lo erótico es malo, las emociones son malas y por tanto la humanidad debe ser destruida). A pesar de la gran frustración, hemos disfrutado de los efectos visuales y del futurismo de los paisajes, naves y uniformes sexis. Pero a parte del gran esfuerzo artístico puesto por la actriz que encarna a la Dra Shaw, lo demás es una historia fuera de lugar y más carca que el Opus Dei.

Monday, 14 May 2012

Rififi, 1955


Director: Jules Dassin

Esta cinta debe de haber sido plagiiada miles de veces. Es la esencia del cine de gángsters y un verdadero clásico pedagógico donde se muestra la imposibilidad de llevar a cabo un acto criminal organizado. Los caracteres están plagados de contradicciones y problemas que los hacen huir hacia adelante. De nuevo, es la obsesión europea por el 'Dorado'. No tiene sentido estar en el mundo sino para demostrar que nuestra propia carrera vital es una competición veloz para lanzarse a un vacío sin límites. Una angustia que se hace cada vez más frenética invade la cinta y la ceguera ayuda a todos los que viven en la cultura del hampa a creer que hay luz al final del túnel de sus vidas. Cada uno a su manera, se crea su propia tela de araña. No importa si uno viene de un lado más humanista o más psicópata. Todos intentan el camino fácil, todos prefieren la brutalidad, el hedonismo y el golpe efectista en lugar de una vida más sosegada. Estamos viviendo los efectos del mundo industrial, donde el ciudadano medio sufre de manera cada vez más consciente de la subyugación, alienación y del aburrimiento. En este contexto es donde se vive teniendo que aceptar el papel de mera pieza de un gran mecanismo que nadie entiende bien. 

Una película como esta ayuda a muchos a soñar, y a creer que más valen unos días de emociòn que cien años de esclavitud y tedio. Pero los que realmente actúan y se convierten en gánsters son los que han perdido todo, los más desgraciados y traumatizados que creen no tener nada que perder, puesto que ya lo perdieron todo en su infancia y adolescencia. ¿Qué intentan demostrar con sus actos aberrantes?: Quizás su potencial humano, su capacidad para transcender y ser inmortales a su manera.   Son humanos a pesar de todo, y quieren enmendar su vida (nótese la enorme ternura del gánster herido de muerte llevando al niño de vuelta con su madre). No saben cómo y tratan en vano de exigir el perdón de una sociedad que los ve con perplejidad como monstruos incorregibles. Dassin, canaliza así la representación del submundo criminal, y lo sacraliza como si de monjes o caballeros medievales se tratara. Una pieza clásica en la videoteca del aficionado a las historias contadas a través de la gran pantalla. 

Ossessione, 1943


Director:  Luchino Visconti

Visconti desarrolla el conductismo a niveles prodigiosos. Su capacidad de expresar a través de la conducta cualquier problema humano, parece ser desarrollada sin ningún esfuerzo. El estudio de los movimientos y la coordinación expresiva de los actores es tan fluida que uno creería estar viendo el mundo a través de una ventana y no una representación del mismo. Es tal el grado de nitidez psicológica obtenida, que la cinta tiene poderes psicoterapéuticos a nivel vicario. Es la vitalidad con la que los personajes actúan, su entrega y su error, lo que nos ayuda a ver en ellos, lo que no deberíamos de repetir. Son pequeños pensamientos, pequeñas ideas que crecen y crecen y convierten el mundo en un lugar insoportable. Pequeños prejuicios y rigideces que acaban justificando una tragedia sin fin. Una auténtica parábola de los sentimientos y una verdadera obra romántica donde el amor a primera vista está finamente elaborado. Esta cinta es un conjunto de filigranas visuales y emocionales que enganchan al espectador como ninguna otra película lo pueda haber hecho. La belleza y pureza de los caracteres es casi milagrosa y coloca al ser humano en ese extraño y delicado equilibrio de identidad en el que podemos ser ángeles y diablos a la vez. Una película educativa e iluminadora a la vez que no necesita de glorificar paisajes, ni vestidos, ni cuerpos humanos para facilitarnos el ver lo que de prodigioso tiene el mundo de las relaciones interpersonales.

Der Baader Meinhof Komplex, 2008


Director: Uli Edel

Una pieza europea necesaria, en la que Edel nos ayuda a reflexionar sobre cómo la acción política de los años setenta se contaminó de psicosis (refiriéndonos a la fragmentación de ideas y sentimientos) y de neurosis (conflictos e inmadurez emocional) llevando todo esto a un drama espartano. La factura artística y el respeto por la estética y las formas de aquellos años es palpable. Los artistas han puesto todo su esfuerzo en refrescarnos con la inocencia adolescente de aquellos estudiantes que querían educar al mundo con sus descubrimientos sexuales y políticos, sin darse cuenta de que el mundo ya está más que educado. Ellos, que se entregaron a una causa perdida, lo dieron todo. ¿Porqué actuar de esta manera tan desesperada? Hay pistas que ayudan a entender mejor la conducta autodestructiva de los intelectuales del mundo occidental. Es la invasión cultural americana con su promesa de éxito y con su premio al más productivo y talentoso, lo que engaña a todos los jóvenes una y otra vez. Ese deseo de someter por vía pacífica o por vía violenta a los demás, ese deseo de ser una estrella, de cegar y conquistar todos los corazones, es el verdadero cáncer de nuestros jóvenes radicales. Les falta humildad que no capacidad de sacrificio. Ahí están los chinos, que a la chita callando llegarán más lejos. Pero mientras Europa siga obsesionada por un modelo inhumano (el del genio, el del individuo brillante y arrebatador), las acciones o intentos renovadores seguirán siendo impulsivas y agresivas. Las verdaderas revoluciones son silenciosas. Es más revolucionario haber legitimado el derecho a tener cloacas, centros de reciclaje, educación pública y papel higiénico que el poder desgañitarse en una plaza hasta las tres de la mañana. 

Edel nos ayuda a comprender con una narración neutral, de cómo la teoría política de izquierdas ha ignorado la psicología y ha pagado con creces tal acción. Los nuevos líderes han de ser más profesionales y más abiertos al diálogo. Deben dejarse aconsejar y pedir perdón por los errores. Los RAF eran individuos que se creían dotados de algún derecho especial para poder ejecutar sus acciones. Eran como caracteres salidos de los evangelios, como agentes 007 con derecho a eliminar toda hierba inapropiada. Es la otra cara del fascismo. ¿Pero si todo esto parece obvio, porqué ellos no se dieron cuenta? La cinta lo refleja muy bien: la violencia y las formas del poder dominantes eran provocadoras, humillantes e insultantes. Lo vemos al principio de la historia donde la policía golpea y mata a pacíficos manifestantes. El poder dominante también está cambiando y se está haciendo más sofisticado. Era por tanto una necesidad el desarrollar la visión necesaria para preveer que el futuro no estaba en la violencia ni en la radicalización, sino en el diálogo y la participación social. Aún así, esto todavía no es tan fácil de reconocer para muchos de los estratos sociales que componen las sociedades postindustriales modernas. 

En cualquier caso, una película que hay que ver y disfrutar visualmente. La desnudez expuesta como emancipación es eléctrica (así como lo es cuando indica transgresión o acceso a un privilegio (representada en la película Il Decameron de Pasolini).

Il Decameron, 1971


Director: Pier Paolo Pasolini

Esta cinta tiene una conexión con las obras de Tarkosvky donde la edad media está reflejada con una efectividad magistral. En esta ocasión, lo que más me ha llamado la atención desde el punto de vista psicológico, es que la obra me ha recordado la psicología pre-urbana o quizás la psicología oral. En este sentido ilustro con ejemplos lo que quiero decir: cuando algunos personajes sueñan, reflejan una identificación total con sus experiencias oníricas y no adoptan una perspectiva más racional o distanciada. Simplemente aceptan el sueño como una revelación. Sus pensamientos son conducta y no hay metacognición, a no ser por un caso aislado, como el del pintor de iglesias que decide concluir aseverando que -¿para qué pintar si los sueños son más satisfactorios?- Esta representación de la psicología individual creo que es válida y refleja la experiencia fenomenológica infantil (no sólo la psicología en la historia). A pesar de todo, es en la edad media donde emerge el pensamiento moderno y es por lo que de algún modo esto se vislumbra entre líneas.

Como añadidura tenemos la plasmación cultural de lo italiano en la edad media, y su particular modo de entender la vida y las relaciones humanas. Es sin duda una cultura compleja donde se valora la diversidad de puntos de vista y posiciones sociales. El conflicto de intereses o la capacidad de resolver problemas sociales y paradojas (por ejemplo en relación a las creencias y normas sociales) someten a los ciudadanos medievales a verdaderas singladuras personales, que pueden ser convertidas en ejemplos  didácticos de los discursos sociales. La cinta nos ayuda a imaginar cómo la intimidad y la privacidad actúan como motores que organizan los diferentes discursos, pero a la vez, éstos discursos parecen estar infundidos de savia artística, de cultura y de identidad. Son importantes los escenarios, los trajes, los alimentos y los modales. Todo ello nos humaniza y nos da sentido. Nos mueve más allá de la animalidad, aunque ésta sea en última instancia nuestra raíz. La desviación, la perversión, lo ilegítimo y pecaminoso son versiones necesarias de un mundo que tiene como último propósito el seguir adelante. La trampa, la ambición, la santidad y la caridad son actitudes intimamente ligadas y que son sobretodo hilos que ayudan a tejer la vida de nuestras ciudades. Es cuestión del individuo sano de saber moverse a través de estos canales psicológicos sin quedar atrapado en lagunas y callejones sin salida.

Pasolini nos ayuda a entender que la única moral es la de seguir vivo y que si hay que estar vivo hay que estarlo como un ser humano, esto es, en sociedad. Una pieza cinematográfica de relevancia, que ha usado como cimientos una obra literaria europea fundamental.

Wednesday, 11 April 2012

Un Prophète, 2009





Director;  Jacques Audiard

Una cinta entretenida aunque quizás un poco larga. A lo mejor es porque sigue la saga de las películas de gangsters y dentro de éste género la audiencia disfruta de la dinámica propia de estas películas, no lo sé. El caso es que en esta obra se introducen ideas diferentes como es la progresión de un marginado de origen musulmán a través de la mafia dominante de un presidio y la propia humillación sufrida es utilizada por el protagonista para recuperar su dignidad, la cual ha sido secuestrada por los gangsters sin que él haya podido hacer nada para remediarlo. Sus pecados, es decir, aquello que ha tenido que hacer para sobrevivir le persiguen en forma de psicosis, y quizás su cura es construir una zona de influencia donde antes no había nada. El director hace bien en darle visibilidad a un grupo de creciente importancia en Europa, pero sigue la tradición americana de buscar el lugar menos adecuado para ello. El submundo criminal no es buen espacio para hablar sobre hispanos, italianos o musulmanes, porque la mayoría de ellos son gente normal. Por lo tanto, siento diferir con Audiard y me temo que ha utilizado a los musulmanes a conciencia para simplemente facilitar el efecto zeitgeist y anunciar quíenes son los nuevos dueños de la mafia en Europa. La evolución del carácter del protagonista es notable y todo lo que sucede alrededor es creíble y bien representado. Las traiciones, trajines y demás intrigas del poder son discurso y contenido bien pertrechado en la cinta y para el aficionado al tema creo que ésta es una pieza de arte europeo bien válida. 


Sunday, 8 April 2012

En Attendant le Deluge, 2004


Director, Damien Odoul

Esta cinta resulta una pieza relajante de música visual que teniendo muchas referencias y conexiones con otras obras, camina hacia delante sin vacilar demostrando su propia independencia y calidad. Las buenas obras siempre son asociables a las que les preceden, quizás por el simple hecho de que nacieron antes o porque queremos coronar algo digno con los paradójicos laureles de lo 'ya visto'. Se me viene a la mente Buñuel y Kundera, por ejemplo, al ver esta cinta. 

Cuando el solitario dueño de un cortijo francés cae en la cuenta que su vida tiene los días contados, decide contratar a unos faranduleros para que representen una obra clásica sobre la que él pueda proyectar sus deseos de gozo, inmortalidad y de permanencia. Todo se desvía del plan, pero el hombre es capaz de redirigir la trayectoria y encontrar un guión alternativo, más ajustado a sus angustias y contradicciones, y por tanto más propicio para obtener un espontáneo reencuentro con todo aquello que por dar vida se convierte en vital, especialmente cuando uno siente que la vida misma se escapa por momentos. La vida siendo observada con ese distanciamiento que da la edad, la frustración y el cinismo, ha magnificado la depresión del protagonista. Y es ese estado depresivo el que realmente muere y busca su final. A través de su vivencia con el grupo de actores, el señorito se deshace de dicho estado como el que se desprende de un traje como si en una comunidad terapéutica viviera. De hecho, su genial recreación sobre su propio final, le hace dar un paso atrás y enmendar los últimos momentos que le quedan en este mundo.

La película transcurre con vitalidad sin la necesidad de añadir artificio alguno y su talento se muestra en la naturalidad con la que suceden las cosas en el campo. La vida lenta y sensorial que caracteriza el mundo en la naturaleza se va dejando complicar con lo subjetivo de cada nuevo personaje y cada nuevo punto de vista que se añade con el progreso de la narración. Así mismo, una compleja red de relaciones interpersonales que se va construyendo y desvelando conforme los protagonistas empiezan a conocerse. Todo esto ocurren sin sobrecargar la historia y gradualmente sustraen al espectador de toda su atención en los aspectos concretos de lo que ve. Por ejemplo, el inicial anclaje en un chateau campestre y desvaído o lo definido de los papeles del señor y de su jardinero Pipo, se van enriqueciendo y ampliando, haciéndose cada vez más complejos e imbricados conforme avanzamos en la historia, casi sin notarlo. Es una narración humana y cautivadora, que sitúa una serie de cuestiones existenciales (la levedad del Ser, la mortalidad, el arrepentimiento por los errores, el sentimiento constante de pérdida a través del tiempo) en un contexto decadente y entre un grupo de individuos absorbidos por el momentáneo  distanciamiento y lujo que proporciona el chateau. Unos actores de tres al cuarto que se acomodan en el cortijo  y se autoinvitan a unirse a la taciturna vida de su dueño con el pretexto de ir construyendo la obra poco a poco, sin que el mismo haga lo más mínimo por dirigirlos competentemente.  Aunque los actores yerran como empleados, aciertan como astutos oportunistas en adentrarse en el mundo del señorito pare escapar del suyo y de las limitaciones con las que viven. 

Sin dejar de creer en un un aserto como este: 'la vida debe ser un escenario para recrear nuestra grandeza y satisfacer nuestros deseos', el señorito da un giro a su vida y se vuelve más flexible para asegurar el éxito de sus creencias. Esto lo puede hacer alrededor de unos actores que poseen diversas condiciones y diatribas y que como tales permiten representar al señorito su acto final. Las tendencias de la personalidad se agudizan con los años, se agudizan con las crisis y se agudizan y se agudizan; elevan al filósofo y hacen más frívolo al hedonista. Pero todos son humanos y se rigen por principios que como el tic-tac de un reloj, marcan la pauta de nuestra conducta con hitos que nos llevan de capítulo en capítulo evolutivo. Aquí vemos el capítulo final de un hombre y todos los que le rodean en ese tramo no son sino distintos reflejos del sí mismo.

Faranduleros y señorito se mezclan en esta obra diseñada a la altura de los tiempos para ofrecer un retrato algo epicúreo de la condición humana. Ahora no sólo los ricos son los únicos susceptibles a alimentar el Ego y vivir una privilegiada existencia, sino que todos aquellos que los rodean se han aburguesado igualmente cada uno a su manera. Como añadidura, no hay excesos de violencia o de perversión, ni siquiera hay signos de lucha de clase. Es en ese sentido esta obra algo onírica o más bien idealista. Pero ahí están dibujados esos momentos que por su autenticidad cuentan en la vida más que el resto, y que por su apertura a las emociones son tan escasos como breves. De este modo se despidió de la vida este hombre afortunado; sin clase social, y quizás sin gloria, pero de una manera plena y en buena compañía.    
 

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